El final parte III

— Pensé que estabas muerto— digo sin esconder la profunda ira que me invade— ¡eres un maldito que asesino a nuestros amigos y a miles de seres inocentes!
— Mi muerte fue cierta pero de otra forma, Bill murió y apareció Cicatriz— sonríe— uno se cansa de la doble vida y haber participado de las dos asociaciones fue realmente agotador. Pero Thomas, tú sabes cómo es esto— vuelve a sonreír—
— Realmente no lo sé— mi arma está vacía y no lo podré asesinar de la manera más sencilla— Explícate, tal vez comprenda mejor.
— Siempre fui subestimado, el nerd de la clase, el sábelo todo, cerebrito y otros apodos que me afectaron. Jamás logré socializar como el común de la gente. Pero si tuve esa capacidad de crear un mito, una sociedad. El famoso Círculo Escarlata, toda esa historia sobre cómo llegó Cicatriz al poder, son puras mentiras. Yo creé el mito y corrió como reguero de pólvora. Fue tan fácil conseguir adherentes que poco a poco fuimos instalando esta hermosa familia entre las más temidas. Todos creyeron mi mensaje, el de purificar el mundo y que yo sea el Dios. Pero… No podía hacerles creer a mis adeptos que todo sería fácil, se necesitaba un enemigo que ayudar a afianzar el mensaje. Así nacieron los Arcanos, un simple grupo de héroes buscando salvar un mundo contaminado. Solo necesitaba colocar a Bill como pieza fundamental de esta lucha entre los jefes y manejar los hilos para que jamás nos derrotaran pero a la vez que causaran daño y hacer crecer el odio que todos mis adeptos tienen hacia ustedes. Ese odio que generó el baño de sangre que en mis mejores noches he soñado. Pero no todo sale como uno planea, no te quería en mis filas. Y ahora me di cuenta porque, abriste los ojos y los de Gabriel en su momento. Por eso lo tuvimos que asesinar… No quedaba otra y buscamos hacer lo mismo contigo. Pero como te lo merecías, de manera silenciosa… Te envenenamos produciéndote el cáncer… ¡Qué alegría saber que lo logramos!
— Realmente es un gran plan. Llevado casi a la perfección, pero tú egolatría te llevó a dar demasiadas pistas de que tú eras Cicatriz. Se volvió tan obvio cuando apareció Miss Poison y vio una foto tuya en la habitación. Su rostro, sus gestos demostraron que te conocía. Ahí fue donde tú plan tuvo una gran falla.
— No… Yo quería que supieras quien estaba detrás del Círculo… Lo necesitaba dado que al ser tan inteligente uno se aburre con facilidad y deseaba este encuentro. ¿Recuerdas a Miguel?
— Si, un ser único que buscaba la verdad… — respondo con furia—
— Nunca debes buscar la verdad si no estás preparado para conseguirla. Así le fue… Vino y me enfrentó, tuve que asesinarlo y después planear mi secuestro. Recuerdo como sus huesos se partían al ritmo de la sierra, pero fue idea de Castle enviarte su mano. ¿Qué te pareció su gesto?
— De muy mal gusto— exclamo luego de posar mi arma sobre la mesa—
— Como lo suponía… Le dije no lo hiciera pero insistió y sabes que tiene ese poder de convencer.
— Ya hablé con ella y este fue el resultado— le muestro mi herida— igualmente nunca comprenderé la necesidad de haber iniciado una guerra por no poder enfrentar a los que te hicieron daño.
— Tú y tú falsa psicología… Se hizo lo que se debía hacer…
— Se hizo lo que tú querías que se hiciera… Acabar con la sociedad que te hizo mal. Pero no tuviste en consideración la gente inocente. Niños o niñas que no van a conocer la felicidad de juegos inocentes, padres y madres que los verán morir en sus brazos. Y puedo seguir alargando la lista. Pero tú, un niño mal criado que por el trato que te han dado se te encendió la psicopatía dormida y quieres objetar tus actos con los traumas.
— No lograrás hacerme enojar Thomas, no lo lograrás con tus palabras…
— No es lo que busco, solo arrojo todas las cartas sobre la mesa. Y tú sabes que lo que sucedió con tus padres es lo que verdaderamente te llevó por el sendero sanguinario por donde decidiste transitar.
—De ellos no te atrevas a hablar… Porque si no…— Me apunta—
— ¿Me asesinaras?— digo con una pequeña sonrisa— Ya estoy muerto… Pero ellos son los culpables…
— Ellos me dieron el amor que necesité para sobrevivir a este mundo asqueroso…
— Ellos fueron los famosos asesinos seriales que azotaron esta ciudad hace más de cincuenta años. ¿Cómo era su apodo?
— Los sádicos Escarlatas…— dice entre dientes—
— Ah sí… Ese era el nombre… ¿Puedes divisar que todo gira en torno a tu infancia? Y que, tal como ellos se enfrentaron a un detective joven, nosotros nos enfrentamos, como una obra del destino.
— Tu maldito padre los asesinó… Por eso no te quería a mi lado, Pero no hay mal que por bien no venga… Ahora mis manos acabarán contigo.
— Si… Todo puede suceder… Pero lo que hizo mi padre fue una obra de bien… Ellos merecían morir, habían secuestrado, asesinado y comido a varias personas sin distinguir. Recuerdo como mi padre me narró la escena en tu hogar, la sangre en las paredes, vísceras en las heladeras y demás cosas que a él le produjeron las peores pesadillas. Repito, ellos merecían morir de la peor forma posible.
— ¡¡¡Silencio!!!— Exclama con un grito que me asustó de cierta forma— tú, maldito no sabes nada… Solo conoces una parte de la historia, tu maldito padre solo buscaba la fama de atrapar a unos seres que le hicieron un bien a la sociedad—se coloca de pie sin dejarme de apuntar— En una época de crisis económica, teniendo un hijo con pocos meses de nacido, se quedaron sin trabajo… Necesitaban mantener las cuentas, conseguir alimentos y cubrir mis necesidades. El robo, el secuestro y posterior pago de rescate ayudaron a mantener a raya todas las deudas. ¿Y  me dices que son seres tenebrosos? ¡Ellos solo hicieron lo que la sociedad los empujó a hacer! Intentaron por todos los medios posibles conseguir trabajo y caminar por el sendero del bien. Pero no pudieron y si tu sometes a un ser a elegir su vida por sobre las leyes, ya sabes que va a elegir.
— Si, pero después se desviaron… Llevando su locura a límites extremos y sanguinarios… ¿Cómo puedes concebir la idea del canibalismo?— mis ojos se clavan como dos flechas sobre los suyos—
— El hambre hace al hombre y a la mujer despertar los instintos de supervivencia más primitivos… Es fácil de tu lado— se acerca al punto de casi estar a mi lado— analizar que está mal o que está bien… Pero debes vivirlo, sentirlo en carne propia— se acaricia los brazos— sentir que tu estómago hace un ruido incesante y que comienza tu cuerpo a comerse desde adentro. Debiste estar en ese momento y observar los ojos llorosos de mis padres al no poder por una noche más darme el alimento que necesitaba.
Pero la vida por más malvada que sea a veces nos da una segunda oportunidad. Y este fue el caso, una noche Dan, nuestro vecino vino con objetadas quejas por nuestro estado. Necesitaba que nos mudáramos dado que… ¿Cómo dijo?… Ah sí… dábamos mal aspecto al barrio… Teníamos hambre Thomas, teníamos sed y éste ser desagradable viene con prepotencia a decirnos semejantes palabras hirientes… Se confundió y esa confusión llevo a mi padre a matarlo con un hacha. Su cuerpo nos sirvió de alimento por varias semanas. Su carne era tan sabrosa, que aún deseo probar nuevamente carne humana… Seguro luego de terminar esta reunión lo haré con tu cuerpo.
— Con mi cuerpo puedes hacer lo que tú quieras… Pero dime una cosa, si luego de tu vecino llegó la ola de secuestro y las abultadas sumas de dinero. ¿Porque continuaron asesinando y comiendo gente?
— Porque eran seres que se lo merecían… Merecían terminar horneados o asados…
— ¿Cómo Christine Stanford?
— ¿Quién es ella?— indaga con sorpresa—
— interesante…— digo con aires de victoria— ella fue una de las víctimas de tus padres caníbales…
— Seguro mientes— dice con enojo—
— A la familia de Christine le encantaría que mintiera… Pero no es así… Una pequeña niña de quince años atrapada en las fauces de dos monstruos sanguinarios… Fue violada y comida…
— No… puede ser… estas…estas mintiendo— tartamudea y comienza a mostrar duda y debilidad—
— Todo es verdad… Fue lo que motivó a mi padre a ir tras ellos… Siempre me habló de cómo intentó por todos los medios llegar a hallar a Christine con vida. Pero no lo logró… pobre niña…
— ¡Deja de mentir…!— se da media vuelta y me le abalanzo, pero mis energías no son suficientes, me arroja por el suelo, aturdido logro volver a sentarme. Estoy agotado—
— ¿Quieres pelear?— dice con una ira asesina que me indica mi final—
Me levanto, me pega una y otra vez. Todo es en vano, mi hombro sangra, no lo puedo mover y él está inyectado en una energía que hace que todo lo que intente no de resultado.
— ¡¡¡Vamos!!!— Exclama con un grito—no hagas que te mate con tanta facilidad—
Con un golpe del cañón del arma logra que caiga cerca de los tanques de oxígeno. Vuelve a apuntarme con su arma
— Creo que aquí llegó tu final, como lo fue con tu padre por mi parte…
— De alguna manera sabía que el hijo de los Sádicos Escarlata había sido el autor de la masacre de mi padre pero la vida me dió la oportunidad de vengarlo- sonrío—
— ¿Y cómo lo harás?— me devuelve la sonrisa—
— Yo vine sabiendo que moriría, necesitaba hablar contigo, necesitaba saber porque lo habías hecho. Sé que te guardaste muchos secretos pero a duras penas me entregaste cierta parte de la verdad… Me diste una razón para irme de este mundo y dejar a mi hija un lugar mejor.
— Deja de decir palabrerías— me da un puntapié en las costillas y quedó tendido boca abajo mientras me sigue golpeando —estoy tan agotado de tus frases de auto ayuda.

Tu Thomas, maldita escoria, morirás aquí y tu tumba serán las enredaderas que cubran tu cuerpo.
Comienzo a reírme, me doy media vuelta y lo miro
— Será nuestra tumba— digo mostrándole los seguros de las granadas que le había sacado a Reese, sonrío al ver su desesperación por escapar—

La explosión, el fuego y el silencio posterior fue el final de una era, de su era. Del falso Cicatriz que tiñó a la sociedad de miedo, sangre e ideales dispersos buscando una venganza que en el fondo de su ser sabía que no debía llevar a cabo.
Por mi lado, acabé con los fantasmas que todos los días me perseguían. Le di la oportunidad que nos unamos en un solo ser. Es momento de juntarme con Isabella, tomarnos de las manos y que sólo el sonido de nuestro caminar sea lo único que se escuche. Todo acabó, adiós Arcanos…

La mansión quedó destruida, la lluvia posterior a la explosión ayudó a detener el incendio y salvar el bosque. Thomas falleció de la manera más leal posible, como él había querido. Dejó atrás sus miedos para detener a su enemigo. Estaban destinados a enfrentarse a muerte y aunque las leyendas siempre dicen que uno es el ganador, aquí no ocurrió de esa manera sino de la manera más poética posible.
Su legado se mantendrá en el anonimato, el odiaba desde lo más profundo de su alma ser reconocido por actos que deberían estar naturalizados. Entonces, si se me permite, Thomas será el héroe del planeta y con su muerte salvó miles de vidas…

Todo el mundo ha sido infectado, los intentos fueron en vano. Ya a más de dos meses de la finalización de la guerra, comenzó una nueva y se está intentando mantener a raya la infección. El mundo como lo conocemos ya no existe, se ha divido en dos. La zona central está limpia y con una gran custodia militar que vuelve impermeable la posibilidad de que el brote ingrese. Aquí, es donde se ve la verdadera naturaleza humana.
Un mes anterior a la gran división, Elizabeth ingresa a su hogar, con tranquilidad. Posa la bolsa con las compras diarias sobre la mesa de la cocina, enciende la radio y comienza a cocinar. Los recuerdos de su pasado la invaden y le roban más de una sonrisa. Recuerda a su enemigo Thomas pero se reconforta al saber que éste falleció. Sabe que está quebrada por dentro, que su alma cada día sangra más pero… Se promete que volverá a ser la Elizabeth de siempre. Intenta por cuarta ocasión comunicarse con los hombres que envió a asesinar a Taiana pero no obtiene respuesta. Sabe que está segura, que nadie sabe de sus actos ni de que ella fue el señor Castle. Pica la cebolla en pequeños trozos, le agrega una pizca de pimienta negra y con aceite de oliva la va dorando. Ama cocinar, anheló ser una gran Chef pero ese sueño también se le fue arrebatado. Prueba la salsa y le agrada, baila al ritmo de un buen blues. Nada puede detener su alegría. Se da media vuelta y se dirige al living, quiere preparar todo para cenar. Al llegar observa sentada a Taiana apuntándole.  La invita a sentarse.
— Al fin nos conocemos— dice Taiana con calma— me imaginé que me ibas a invitar a cenar por eso me tomé el atrevimiento de traer este vino— enseña la botella que tiene al lado de su pierna izquierda, un vino costoso y añejo— no quiero que te asustes, ni pienses lo peor. Va a ser una reunión de dos mujeres que se pondrán al día de todo lo que sucedió este último tiempo.
Mientras la cena se lleva a cabo, Elizabeth no emite sonido, no aporta una sola palabra desde la aparición de Taiana. El miedo, la tensión y el odio son  palpables en el aire.
— ¿Tu sabes lo que me costó superar lo de mi madre?— dice Taina luego de mover el plato hacia adelante, signo de no querer seguir comiendo— por supuesto que no lo debes saber… Aun así tuviste el atrevimiento de llevarte a mi padre, de producirle un dolor extremo por esa maldita enfermedad. ¿Cuál fue la razón? Culparlo por algo que te sucedió a manos de seres despreciables que nada tenían que ver con mi padre.
— No es así…— dice Elizabeth—
— ¡Silencio! — Taiana grita y golpea la mesa— no quieras fingir conmigo… Cometiste actos sumergidos en un odio profundo y culpas al mundo cuando sólo unos pocos fueron los que te produjeron semejante daño. Yo estudié psicología para ayudar a las víctimas como tú, pero ahora me enfrento a la circunstancia de darme cuenta que en tu caso, no puedes recibir ayuda, debes acabar bajo tierra.
— Eso no…— es interrumpida por Elizabeth y ésta recibe un disparo a poco centímetros de su oreja derecha—
— ¡¡¡Silencio!!!— Exclama elevando su voz y luego se calma— tienes que entender que nada de lo que digas me interesa, ya escuché la versión de los hechos de lo que te sucedió. Y ahora tú me escucharás a mí. Lo que te sucedió, nadie en ninguna parte del mundo se lo merece, que seas tratada como un objeto, como basura… Pero en vez de intentar superarlo o solo acabar con los culpables fuiste más allá. Mi madre, mi padre, Gabriel y todos los demás no poseían ninguna culpa en lo que te sucedió. El odio que poseo por ti, como acabaste con mi mundo, como te atreviste a ocultarte en tu tristeza ¿y quieres justificarte? Mereces un disparo entre tus ojos, pero sería aburrido si no sabes toda la verdad.
— ¿Cuál verdad?— indaga con sorpresa—
—La de que me tienes sentada a tu lado y no muerta en un descampado. Enviaste a cinco hombres despiadados a asesinarme y lo hubieran logrado pero mi ángel guardián me salvó. Bueno en sí, mis dos ángeles guardianes. Uno de ellos es mi padre que le ordenó a Adolf que se comunicara conmigo para ponerme al corriente de tus planes. Mientras me encontraba en el cementerio despidiéndome de mi madre y a la vez buscando la libreta dorada que se encontraba escondida detrás de su lápida. Ellos llegaron disparando. Pero no pudieron lograr su objetivo y los exterminé, no sin antes sacarles la información que necesitaba. Fue ahí cuando me dieron los últimos datos de tu persona y de los actos que habías cometido. Me llevó mucho tiempo dar con tu paradero pero aquí me tienes…— sonríe y prosigue— los Supremos fueron asesinados, junto con los millonarios del jardín de Edén y uno que otro aliado que poseían. Todo el Círculo Escarlata ha sido limpiado, solo faltas tú. Antes de finalizar esta reunión quiero decirte que lo que más me enoja es que no me permitiste decirle a mi padre que era abuelo de una hermosa niña llamada Summer. Tanto tenían para compartir y tú maldita escoria se lo arrebataste—Le apunta y Elizabeth dice—
— Tú no tienes el valor de hacerlo—libera una carcajada—
— Tienes razón yo no poseo el valor, el juramento de mi profesión no me lo permite y menos a sangre fría… pero ella sí— Mira hacia su izquierda y de la habitación sale apuntando Daina—
— Pero… Tú…— intenta hablar Elizabeth pero sus palabras no brotan—
— Estoy muerta… Si…— ríe— tuve que fingir mi muerte para salvar a mi padre y trabajar desde la oscuridad acabando con su sociedad pero tú me arrebataste al hombre que amé— le dispara entre los ojos y la sangre mancha toda la pared—

Ellas se retiran en calma, unidas pero con una profunda tristeza. Thomas jamás podrá ver todo lo que logró. Ahora van a pelear contra una sociedad nueva que se está forjando y desde la clandestinidad intentarán ayudar, criando así a Summer lo más protegida posible. El final está cada vez más lejos, pero un nuevo amanecer en los ojos de Taiana nació y ella hoy se siente en paz.

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5 comentarios sobre “El final parte III

      1. Si, la he ido siguiendo semana a semana desde el primer capítulo. Me ha encantado cómo en cada parte publicada has ido dejando pistas de los personajes, incluso de su futuro desenlace, y cómo han encajado todas al final sin caer en contradicciones 🙂

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